Huesos de santo como los de toda la vida, ¡o no!

Octubre huele a tradición. Ya empezamos en nuestro obrador a preparar los dulces típicos de estas fechas: los buñuelos y los huesos de santo.

Y como ya nos habéis dicho por las redes que es uno de los productos estrella en estas fechas, hoy queremos dedicarle este post a los huesos de santo. La elaboración de este dulce de mazapán con forma de canutillo relleno de dulce de yema se remonta a finales del siglo XVI  o principios del XVII.

Que la fecha escogida para preparar estos dulces sea en octubre no es casualidad, ya que coincide con la recogida de la almendra, ingrediente básico para preparar el mazapán. 

Como ya hemos dicho, lo tradicional es rellenar los huesos de santo con dulce de yema, pero en Antonia Butrón siempre nos gusta dar un paso más y, manteniendo la receta original, también hemos incorporado nuevos sabores como la trufa, la fresa, el pistacho o el chocolate. Tradición e innovación una vez más se dan la mano en nuestros productos. 

La elaboración de esta receta es sencilla, pero requiere mucha paciencia y dedicación porque el mazapán es bastante delicado. Os explicamos a continuación cómo los hacemos en Antonia Butrón

En nuestro obrador recibimos las almendras crudas y somos nosotros mismos los que las hervimos porque nos gusta controlar todo el proceso de elaboración. 

Una vez secas se procede al triturado. Hay que tener cuidado de que no se quede hecho una pasta,porque lo que queremos conseguir es una almendra molida y suelta. 

A continuación, mezclamos agua y azúcar para conseguir el almíbar. Y una vez que tenemos la textura deseada, lo incorporamos a la almendra. En este paso es importante que calculemos las cantidades. Echar agua de más puede estropear todo el proceso. Esta parte tiene truco porque hay que ir añadiendo el almíbar poco a poco e ir amasando.

Una vez que hemos obtenido la masa de mazapán tenemos que dejar reposar un par de horas antes de poder manipularlo. 

Ahora toca hacer los canutillos. Cogemos una porción de masa y la extendemos con el rodillo para que quede bien finito. Cuando está extendida cortamos la masa en tiras.

Con ayuda de un palo vamos haciendo los dibujos característico de este dulce y con uno más grueso haremos la forma de canutillo del hueso de santo. Antes de rellenarlos tenemos que esperar unas horas. 

Ahora haremos la crema de yema:

Separamos las yemas de las claras y batimos las yemas.

Volvemos a preparar un almíbar y lo unimos a las yemas batidas. Lo ponemos al baño maría y removemos sin parar hasta que nos queda una masa bastante espesa. Tenemos que esperar a que la masa se enfríe. En este proceso es donde incorporamos los ingredientes de los diferentes sabores: fresa, pistacho, chocolate…

Cuando tenemos la masa fría ya la podemos meter en una manga pastelera y empezamos a rellenar los huesos. 

El último paso es meterlos en un glaseado que también preparamos nosotros y ya dejarlos reposar.

Ahora sí, empezamos a colocarlos en las bandejas para distribuirlos a todas nuestras tiendas y que nadie se quede sin ellos. Es un proceso lento y delicado, pero merece la pena porque el resultado es inmejorable.


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